Sencillo, elegante y el que conquista a las personas que creen que no les gusta el rooibos.
Lo que necesitas:
- 1 chupito de espresso de rooibos
- 150 ml de leche de tu elección
- 1 cucharadita de miel cruda
- 1/4 cucharadita de extracto de vainilla (o un chorrito de jarabe de vainilla)
Cómo prepararlo:
1. Prepara tu chupito de espresso de rooibos
2. Revuelve la miel y la vainilla en el espresso caliente hasta que se disuelvan
3. Calienta la leche al vapor y viértela sobre el espresso
4. No necesita aderezo, es perfecto tal cual
Por qué funciona: Esto se basa en lo que el rooibos ya hace bien. La miel amplifica la dulzura natural, la vainilla profundiza las notas cálidas, y el resultado es algo que parece que debería costar seis euros en una cafetería especializada.
