Perfecto para las tardes cálidas o cuando quieres algo refrescante pero más interesante que el agua.
Lo que necesitas:
- 1 espresso rooibos doble (60 ml), ligeramente enfriado
- 200 ml de leche fría de su elección
- Cubitos de hielo
- Opcional: 1 cucharadita de miel o jarabe de vainilla.
Cómo hacerlo:
1. Prepare un trago doble y déjelo enfriar durante un minuto.
2. Llena un vaso alto con hielo.
3. Vierta la leche fría.
4. Vierta lentamente el espresso rooibos por encima: crea un hermoso efecto de capas.
5. Revuelve, bebe y disfruta.
Consejo profesional: La leche de avena funciona de maravilla. Su cremosidad natural combina a la perfección con el rooibos y consigue un degradado de color digno de Instagram.
